Aquí va una pequeña pieza teatral que escribí para la revista del master inspirada en una de las clases…
Moderador: Señores, calma. Insisto en recordarles que la esfera pública no es mercancía sino punto de encuentro entre científicos, aquí representados, y sociedad. La ciencia afecta a nuestras vidas y tenemos derecho a decidir. Filósofos, políticos, comunicadores, obviamente también aquí representados, son parte de nuestra esfera (señalándola). Les ruego que ajusten sus ponencias a esta descripción. Toma la palabra el filósofo.
Filósofo (satisfecho):Gracias moderador. Los imperativos mertonianos, los Ethos de la ciencia, me obligan a considerar en primer lugar qué es la ciencia desde una perspectiva, a priori, simétrica en tiempo y espacio. Demócrito planteó que si…
Científico: ¡No, no, no! Ya se ha equivocado otra vez. El Principio de Incertidumbre de Heisemberg establece claramente que no puede determinarse simultáneamente y con exactitud tiempo y espacio porque la medida las modifica. Su perspectiva es errónea desde el principio: si estamos aquí es porque hoy no es hoy y si hoy es hoy no estamos aquí. ¡Dios mío! (dudando) ¿Dónde estoy? ¿Quién es Ud? (se marea)
Filósofo: ¡Extraño comentario! Curioso, preciso, pero carente de interés. Si hubiera leído a Descartes sabría que sólo podemos conocer aquello que sea “cognoscible”, lo cual no es aquello que podemos conocer a través de los sentidos sino que posee o poseerá la cualidad de la Conocibilidad o del Conocimiento. Me refiero obviamente a las cualidades que guardan “la esencia” o “en la esencia” de “la cosa cognoscible”. Evidentemente, hablaba de tiempo y espacio en este contexto antes de que interrumpiera.
Comunicador científico (contento, dirigiéndose al cámara): ¡Rápido, grabe esto!
Científico (recobrando el conocimiento, el cognoscible claro): Pamplinas, la Teoría Relativista de Einstein, la general por supuesto, establece que la masa, puede transformarse en energía al multiplicarla por el cuadrado de la velocidad de la luz. Su “cosa cognoscible” no es más que energía liberada cuando choca con otra o cuando se parte en dos o más cositas. Para entendernos, debería Ud hablar con propiedad.
Filósofo (retorciéndose las manos): ¡El relativismo einsteniano es en todo asimétrico y cuando digo cosa me refiero a “en la cosa” o “del ser”! Le rogaría que no tratase de institucionalizar la verdad en sus ecuaciones sino en la belleza. La belleza entendida como lo justo, claro, y de ahí a la democracia.
Científico (mientras el cognoscible se aleja): ¡Que deje Ud de usar conceptos científicos para sus devaneos intelectuales! La asimetría proviene de la teoría de la simetría universal que establece que cada elemento del universo tiene su opuesto o antisimétrico. Así, el opuesto de la materia sería la antimateria, la del electrón el positrón, la del hidrógeno el anti hidrógeno y así sucesivamente. Ud por ejemplo tendría el anti Ud que probablemente me resultaría más simpático que el propio Ud. Aunque vaya Ud a saber, quizá a mi anti Yo le gustase su Ud. Es un simple sumatorio desde i=1 hasta N siendo N el número de partículas consideradas en el sistema de estudio, Ud o cualquier otro. (Pensativo) Debería calcularlo, calculadora, rápido.
Filósofo (retorciéndose los pies): ¡Ha perdido Ud el concepto de realidad, la de Hobbes claro! Su discurso, confuso y demente, se acerca peligrosamente a lo que Jean- Paul Sastre calificó como la “Nada”. La cualidad de la materia no radica en su signo sino en su voluntad de ser o de no ser. Schopenhauer decía “puesto que el hombre en su totalidad es sólo el fenómeno de su voluntad,nada puede resultar más absurdo que, partiendo de la reflexión, querer ser algo distinto de lo que se es”. Una vez resuelto esto, prosigamos.
Científico (sin tener más papeles que perder pierde un zapato): Sólo dice tonterías. ¿Y Ud tiene derecho a decidir sobre mi Ciencia? Ja, ja, ja (risa extraña)
Moderador: un poco de calma por favor…
Filósofo (retorciendo al compañero de al lado): ¡Ignorante demente, inculto! Entre tanta probeta ha perdido Ud el norte…
Científico (sin zapatos, saltando): ¡Qué norte, el geográfico o el magnético! Ja, ja, ja
Continúa la letanía de ignorancia mutua. Mientras tanto, el comunicador científico se levanta poco a poco, se acerca hasta la esquina donde permanece, brillante, la esfera pública y la esconde bajo su chaqueta. Se acerca despacio a la salida, sonríe, y desaparece entre el ruido de los sordos
